El control de las emociones
Para controlar las emociones primero es necesario saber qué se siente en cada momento. Es importante detectar cuáles son los puntos débiles y fuertes con respecto a las emociones. Con frecuencia, la persona se siente movida a actuar de determinada manera, pero desconoce el por qué. Por eso es importante saber identificar los sentimientos.
Aprender a conectar con las propias emociones es un hábito cuyo aprendizaje resulta tanto más fácil cuanto menos edad tiene el alumno. Los alumnos de Infantil son muy espontáneos y están acostumbrados a conversar cada mañana en la asamblea. Ese puede ser un buen momento para preguntarles qué cosas les sucedieron la tarde anterior, cómo se sintieron, qué hicieron y por qué creen que actuaron así. De este modo se irán habituando a identificar sus sentimientos.
Los alumnos de Primaria, además de identificar emociones, pueden asociarlas a situaciones concretas y comparar distintos momentos en los que sintieron una misma emoción. Si la emoción les hace reaccionar de una manera negativa, se les pueden dar ciertos trucos para tratar de evitar esas reacciones o, al menos, reducir su intensidad.
Por ejemplo, si la tensión ante un examen bloquea a un alumno hasta el punto de impedirle responder adecuadamente las preguntas, es interesante que aprenda técnicas de relajación sencillas, tales como: el control de la respiración, escuchar una música que le transmita tranquilidad, conversar con alguien muy cercano hasta justo antes de empezar el examen o evocar imágenes relajantes.
En otras ocasiones, el origen de las emociones negativas está en la baja autoestima y en la inseguridad. Es importante que las personas que tienden a reaccionar de ese modo trabajen sus puntos fuertes y aprendan a percibir los puntos débiles con más naturalidad o, si es posible, a superarlos poco a poco.
Si están acostumbrados a este hábito de trabajo, los alumnos de Secundaria pueden cerrar el proceso y lograr un control emocional que les permita enfrentarse de forma satisfactoria a cualquier situación cotidiana. Por supuesto, ante hechos que se salen de lo común, no podrán mantener ese control, pero los momentos del día a día que antes no sabían manejar serán para ellos más sencillos de detectar y enfrentar de manera constructiva.






